La Creacin De Familias Liberadas De La Violencia

Un Informe Resumido Del Simposio Llevado Acabo

Nueva York
Del 23 Al 25 De Mayo De 1994


La violencia domstica es un pernicioso problema mundial. Para hacer frente al desafo que representa este grave asunto, en mayo de 1994 se llev a cabo un Simposio de dos das al que asistieron trabajadores comunitarios de la salud, acadmicos. profesionales de la salud mental y representantes de ms de 30 organizaciones no gubernamentales (ONG) y de dos organismos de las Naciones Unidas. El Simposio se debi a la iniciativa de la Oficina para el Avance de la Mujer de la Comunidad Internacional Bahá'í, en colaboracin con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), con motivo del Ao Internacional de la Familia (1994).

Los participantes, que procedan desde China hasta el Caribe, y quienes aportaron una rica variedad de culturas, profesiones, experiencias y puntos de vista, colaboraron en un clima de confianza y respeto mutuos. En un compromiso colectivo destinado a redoblar los esfuerzos para crear familias liberadas de la violencia, los participantes intercambiaron opiniones y descubrieron puntos en comn.

Tambin estuvieron de acuerdo en que la violencia domstica se manifiesta de formas diversas, y afecta todos los aspectos de las sociedades y del desarrollo humano. Es imposible ignorar los vnculos que existen entre la violencia en el seno de las familias y la violencia social, estructural y poltica. Los participantes del Simposio analizaron estrategias y trataron temas relacionados con las acciones contra la violencia domstica y la prevencin de ese fenmeno. Cul es la mejor manera de concienciar al pblico sobre el alcance y la gravedad de la violencia domstica? Cmo se interrumpe la espiral intergeneracional y se impide que los nios que han sido vctimas de abusos se conviertan en adultos que sufren abusos o someten a otras personas a abusos? Quienes asistieron al Smposio estudiaron tambin posibles estrategias para ayudar a que las esposas e hijas que sufren malos tratos adquieran suficiente confianza en s mismas y sentido de su vala para dejar al desnudo la falsedad del poderoso mito histrico segn el cual las mujeres carecen de la misma importancia que el hombre debido a su sexo, y para tomar medidas en su propio provecho. Tras dos das de cursillos prcticos y debates, todos los participantes acordaron que no slo es necesario sino tambin posible elaborar una poltica multidisciplinaria e integral que haga posible la difcil tarea de crear familias liberadas de la violencia.

Para que los esfuerzos en ese sentido sean eficaces, es necesaria la coparticipacin de hombres y mujeres y la intervencin activa de todos los estamentos sociales. Las estrategias orientadas a remediar las situaciones en las que se produce cualquier tipo de violencia deben tener en cuenta a todos los miembros de las familias, ya que la dinmica de la violencia domstica los afecta a todos directamente. Segn el orador principal, el Dr. Hossain Danesh, Director del Instituto de Educacin y Desarrollo Internacional de Weinacht, Suiza, ese esfuerzo debe comenzar con una nueva defincin del concepto "familia". El Dr. Danesh afirm que cualquiera que sea el tamao y composicin de la familia, su existencia no se debe basar "en el poder sino en la unidad, la igualdad y el respeto mutuo".

Esa visin requiere una amplia gama de acciones, desde la revaluacin de los valores y actitudes hasta la definicin y penalizacin de las conductas violentas. La toma de conciencia sobre esos delitos y las medidas para combatirlos y prevenirlos deben ser procesos simultneos. "La eliminacin de la violencia domstica no es una cuestin de gusto personal, de caballerosidad, de gracia o de buen talante’: afirm en su discurso de clausura Marjorie Thorpe, Subdirectora de UNIFEM. "Se trata. en cambio, de una obligacin y tina responsabilidad que nos impone nuestra condicin humana y nuestra interdependencia".

Durante el Simposio se lleg por consenso a las siguientes conclusiones:

Es necesario reconocer pblicamente el problema de la violencia domstica. Uno de los principales obstculos para la eliminacin de la violencia domstica es la negacin. La necesidad de las vctimas de ser amadas y aceptadas impide con frecuencia que denuncien los abusos, y a veces las llevan a negar incluso que los estn sufriendo. Hay que ayudar a las vctimas a reconocer la existencia de esa violencia, va se trate de violencia contra ellas mismas, contra SUS hermanas, sus hermanos, su ta o su abuela. Y hay que brindarles tambin todos los servicios de apoyo jurdico y emocional que requieran. Asimismo, hay que ayudar a que las mujeres y nios no entren en connivencia con los hombres ni perpeten la violencia al mantener el silencio, excusar esos actos. culparse a s mismos y aceptar las justificaciones culturales.

La violencia domstica tiene un incalculable costo social y econmico. Segn Alda Facio, Directora del Programa Mujer, Justicia y Desarrollo del Instituto Latinoamericano de las Naciones para la Prevencin del Delito y Tratamiento del Delincuente, de Costa Rica, entre esos costos figuran los de la hospitalizacin de los lactantes, los nios y las mujeres que han sufrido abusos fsicos y sexuales, los del tratamiento mdico de los abortos peligrosos y las enfermedades venreas, las costas judiciales y los fondos destinados a refugios para mujeres agredidas y a hogares adoptivos para los nios.

Pero Facio comenta que la violencia no slo es costosa desde el punto de vista monetario, sino que hay que tener en cuenta el costo enorme de la productividad prdida debido a que las vctimas no pueden funcionar parcial o plenamente, y de la prdida de la identidad psquica y an de las vidas de las vctimas. "Pensemos en los millones de mujeres que viven bajo la violencia y temerosas de sta. Esas mujeres pierden su sentido de la identidad hasta el punto de que aceptan la validez de la distorsionada versin de la realidad que les dictan las mismas personas que las someten a abusos. Pensemos en las mujeres que pagan con sus vidas, ya sea porque se las quitan con sus propias manos o la pierden a manos de otros".

La violencia domstica es un tema relacionado con el desarrollo humano. Esta forma de violencia perjudica a las esposas, madres e hijas que son golpeadas, violadas, y privadas de su dignidad humana y de los medios para satisfacer sus necesidades bsicas. La violencia tambin traumatiza a los nios que viven en los hogares afectados por ella, donde son testigos o vctimas frecuentes de golpizas, abusos sexuales y verbales, y abandono. Al comprobar y perpetuar el histrico desequilibrio de poder que existe entre ambos sexos, la violencia domstica impone enormes obstculos al desarrollo y progreso pleno de los hombres y las mujeres. Y debido a que pasa de tina generacin a la siguiente, la violencia domstica impone trabas al desarrollo de sociedades ntegras. Para poder poner en prctica estrategias eficaces para el desarrollo, los organismos y organizaciones que trabajan con mujeres y nios deber ser ms sensibles al tema de la violencia y convertirlo en un elemento central de sus tareas.

La violencia domstica es un tema relacionado con los derechos humanos. Esta forma de violencia est profundamente enraizada en los prejuicios culturales y religiosos contra las mujeres, y no slo la respaldan muchas sociedades patriarcales, sino que est institucionalizada en ellas. La violencia domstica se genera en los sistemas sociales y jurdicos que "confan" el cuidado de las mujeres y los nios a los hombres, a quienes otorga licencia limitada para dominarlos, oprimirlos y hasta "poseerlos". En las sociedades donde se coartan abiertamente los derechos de las mujeres, la violencia domstica puede ser un elemento culturalmente connatural de la crianza de los nios, y, a fuerza de haber sido inculcado en la conciencia de los miembros de la familia, resultar algo "aceptable" y "normal" Contrariamente a la creencia generalizada, la elevacin de la situacin de las mujeres no suele conllevar una disminucin sino un aumento de los casos de violencia, ya que los hombres se sienten amenazados por la prdida de poder.

"El primer paso para poner fin a la violencia domstica" afirm la Dra. Nahid Toubia, del Consejo de Poblacin (Population Council), "es el reconocimiento de que determinadas prcticas, como la mutilacin genital y la incineracin de las viudas a la muerte de sus maridos, pueden ser motivos de orgullo cultural e instrumentos para mantener el orden social existente" Agreg que en otros casos, la gente cree que las golpizas a las esposas, los castigos excesivos contra los nios y el infanticidio de nias son "realidades desagradables pero inevitables."

En muchos pases, la violencia domstica se ignora o tolera en nombre de la religin, la cultura y un "culto a la familia", en el que la santidad de esa unidad social adquiere ms importancia que la seguridad o sanidad de sus integrantes. En los crculos de poder poltico, a menudo se considera que la violencia domstica es tina cuestin privada, y en muchos pases ni siquiera es un delito penado por la ley En algunos pases, las leyes prohiben que un miembro de la familia denuncie a otros, aun en los casos en que se hayan cometido actos graves y violentos. Y en los sitios en que existen normas jurdicas que prohiben la violencia domstica, a menudo se hacen pocos esfuerzos por ponerlas en prctica. Con frecuencia, la ley es el ltimo recurso al que apelan las vctimas de esos abusos.

El empleo eficaz de un marco de derechos humanos para crear familias libres de violencia requerir que se pongan en vigor los convenios internacionales como la Convencin sobre la eliminacin de todas las formas de discriminacin contra las mujeres y la Convencin sobre los Derechos del Nio. Tambin ser necesario que los estados tomen medidas para proteger a las mujeres y los nios de los abusos y para prevenir que esas violaciones ocurran. Se deben adoptar medidas para que los dirigentes religiosos y polticos, los educadores y las autoridades policiales sean ms sensibles a este problema y se movilicen en apoyo de los nuevos valores culturales de respeto entre los sexos, que reemplazaran los antiguos conceptos de dominio de un sexo sobre el otro.

Las sociedades violentas producen familias violentas. De la misma forma en que la violencia domstica afecta a segmentos ms amplios de la sociedad, las sociedades violentas refuerzan o crean un clima propicio para la violencia en el seno de las familias. La violencia institucionalizada, la opresin y las injusticias econmicas y sociales rgidamente mantenidas pueden no slo convertir en sus vctimas a los hombres, sino tambin llevarlos a ejercer la violencia contra quienes, en tina sociedad basada en la autoridad masculina y la discriminacin sexual, estn aun ms desvalidos que ellos, como sus mujeres e hijos. Hlengiwe Mkhize, Directora del Children in Violence Project (Proyecto sobre los Nios Vctimas de la Violencia) de la Universidad de Witwatersrand, de Johanesburgo, present pruebas de que en su pas existe una clara relacin entre la opresin provocada por el Estado y la violencia domstica. Agreg que la unidad familiar se convierte en un centro de tensin y terreno frtil para diversas formas de violencia domstica, desde la tortura y el asesinato hasta los ataques fsicos contra las esposas, las agresiones sexuales, y los abusos psquicos y fsicos que sufren los nios que crecen en familias alcohlicas y violentas.

La comunidad mundial debe hacer frente a la violencia domstica. Estos actos de violencia no son una cuestin privada, sino que han adquirido proporciones de pandemia mundial. La comunidad internacional no puede ignorar ni permitir que se protejan como si fueran asuntos familiares privados. Se trata de un mal que azota a todas las regiones del mundo, a sectores de la poblacin mundial de los ms diversos niveles econmicos y educacionales, y a familias de todo tipo. La familia es el mbito principal de intercambio social y desarrollo humano. Si se impide o tergiversa ese proceso de desarrollo, las consecuencias negativas podran resultar irreversibles. Las conductas que se aprenden en el hogar se repiten luego en los crculos sociales ms amplios. "En el sistema de las Naciones Unidas", afirm en su declaracin inaugural Karin Sham Poo, Subdirectora Ejecutiva de Operaciones del UNICEF "hemos reconocido por fin que la violencia en el seno de la familia representa un obstculo formidable para el desarrollo socioeconmico, y un obstculo aun mayor para la paz y la justicia universales".

Es necesario movilizar a las comunidades y los gobiernos. Estos deben crear redes y lneas de comunicaciones de emergencia que disminuyan el aislamiento y brinden proteccin a las vctimas que deseen denunciar la violencia. Una forma eficaz para concienciar a las comunidades sobre el tema de la violencia es mediante investigaciones en las que participen los integrantes de las mismas. lo que hace posible que stos elaboren sus propias definiciones y soluciones. Tambin hay que establecer una definicin practica de la violencia domstica y una lista (le sntomas que sirva de material de consulta a maestros, enfermeras, padres, terapeutas y mdicos. Los gobiernos deben sancionar y poner en vigencia leyes referidas a la violencia, fijar polticas, elaborar programas adecuados, y tornar medidas para la proteccin de las vctimas, adems de asignar fondos de los presupuestos y llevar a cabo vastas campaas de creacin de conciencia pblica orientadas a eliminar la violencia domstica.

Las ONG pueden desempear un importante papel, y ya lo estn haciendo. Los participantes en el Simposio reconocieron que la naturaleza intimidante de la violencia domstica es un problema mundial que exige una solucin mundial. Tambin se sintieron inspirados y motivados por el alto grado de inters general y el gran nmero de estrategias concretas de origen Popular que va se estn poniendo en prctica desde Kenya hasta el Canad, y que abarcan desde proyectos de familias modelos hasta lneas telefnicas de emergencia para adolescentes, Cuando se las pone en prctica a nivel mundial, las innovadoras labores de las ONG en materia de capacitacin, rehabilitacin o defensa de las vctimas pueden resultar Lin gran aporte en pro de la reduccin de la violencia domstica. Para poder crear familias libres de la violencia, la amplia comunidad del desarrollo debe crear estrategias eficaces que tengan carcter multidisciplinario y cooperativo y que consideren las condiciones culturales y sociales especficas en que se desarrolla la violencia.

Los medios de comunicacin deben eliminar las imgenes estereotipados de las nias y mujeres, que deben ser presentadas en condiciones de igualdad con los hombres. La explosin de las comunicaciones durante este siglo ha dado lugar a una industria multimillonaria que glorifica la violencia por medio del cine, la televisin, las revistas y la msica. Esos medios perpetan el concepto errneo de que las vctimas provocan, y hasta desean, la violencia domstica. Es necesario que los medios dejen de transmitir mensajes que exaltan la guerra y la violencia social, a las que presentan como manifestaciones naturales de la potencia masculina, mientras refuerzan la impresin de que las mujeres son los objetos impotentes y asequibles de los deseos sexuales masculinos.

El sistema educacional debe elaborar nuevos programas de estudios y deportes, nuevas actividades y nuevos textos que promuevan la igualdad entre los sexos. Cuando una escuela secundaria de una comunidad caribea ofreci un curso optativo sobre desarrollo infantil y aptitudes de crianza, ms de la mitad de quienes se inscribieron en el mismo fueron varones. Las organizaciones juveniles tambin deben dedicarse a educar a los nios para que adquieran conductas y actitudes no violentas. Esto puede lograrse mediante el asesoramiento por parte de otros jvenes de edades similares, nuevos mtodos de resolucin de conflictos, y con nuevos smbolos y modelos de masculinidad.

Sobre la base de los debates del cursillo prtico, los participantes del Simposio propusieron las siguientes recomendaciones escogidas:

Investigacin

Educacin, Capacitacin y Difusin

Servicios

Leyes Nacionales o Internacionales


Documento BIC #94-0526S
Traducido del original en ingls


 

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