La Paz y el Desarrollo

Declaracin presentada al Seminario de las Naciones Unidas para las regiones de Asia, el Pacfico y Asia Occidental, para el Ao Internacional de la Paz.

Bangkok, Tailandia
20 al 24 de mayo de 1985


Es inconcebible que pueda lograrse paz duradera alguna en este planeta sin resolver loa complejos problemas del desarrollo social y econmico que afligen a las sociedades contemporneas. La interconexin de las vidas humanas en los planos fsico y psicolgico — consecuencia de una compleja red mundial de comunicaciones y transporte — es tal que sera inconcebible considerar la paz como una condicin caracterizada simplemente por la ausencia a escala mundial de conflictos, cuando millones de personas mueren anualmente de hambre, enfermedad y pobreza.

Mucho se ha dicho y escrito acerca del desarrollo, de la manera adecuada de lograrlo, si desde abajo hacia arriba, comenzando desde las races, haciendo que todos participen en el proceso de construccin de una calidad satisfactoria de vida. Generalmente se concuerda hoy en da en que el desarrollo debe contar con la participacin de quienes sufren de inadecuada alimentacin, agua, saneamiento, vivienda, etc., en la decisin y la accin, y si no se sacrificar tanto la validez como el grado de xito de cualquier programa de desarrollo.

La Comunidad Internacional Bahá'í dio a conocer a la Comisin de Derechos Humanos en el cuadragsimo periodo de sesiones, en 1984, su opinin acerca del papel del desarrollo en el logro de una sociedad mundial en una declaracin que formul acerca del Derecho al Desarrollo:

La visin Bahá'í es la creacin ltima de una civilizacin mundial, una mancomunidad mundial que unir a todas las naciones como miembros autnomos y que salvaguardar la libertad y la iniciativa personal de los individuos que la compongan, dentro de un orden justo y equitativo. Se concibe el desarrollo como un proceso dual, individual y social, que se refuerzan mutuamente, en el que la sociedad, moldeada por sus ciudadanos, acta a su vez sobre el carcter del individuo de tal manera que se facilita la realizacin de su potencial.

Sin embargo, la calidad de vida del individuo requiere en nuestra opinin mucho ms que la satisfaccin de las necesidades materiales. Debe tomarse en cuenta todo el propsito de la vida de un individuo para liberarlo tanto de las necesidades internas como de las externas. Slo entonces puede considerarse que la gente viva en condiciones de paz. Si maana tuviramos condiciones de falta de guerra (no una verdadera paz, sino la ausencia de guerra), con desarme general y completo, liberando miles de millones de dlares para su uso en el desarrollo econmico y social, persistira an la cuestin de qu cambios econmicos y sociales serviran mejor las aspiraciones de los seres humanos de crear condiciones de paz personal y social que puedan evolucionar hasta constituir una civilizacin planetaria rica en oportunidades para el continuo desarrollo creativo de la personalidad humana y de las estructuras sociales, econmicas y polticos.

Ya que, en nuestra opinin, como se cita en los Escritos Bahá'ís, la religin es verdaderamente el principal instrumento para el establecimiento del orden en el mundo y de la tranquilidad entre sus pueblos, hay desde luego en la bsqueda de la paz y de la comprensin de su interrelacin con el desarrollo, la necesidad de reconsiderar, sin los prejuicios que inspire una sociedad secular, la naturaleza de la religin y de los valores religiosos. La Comunidad Internacional Bahá'í seal en una declaracin formulada ante la Comisin de Desarrollo Social hace varios aos (E/CN.5/NGO/117, del 3 de enero de 1975):

Estimemos que el desarrollo efectivo depender de los valores morales y espirituales que comienzan con el individuo y se extienden a la sociedad. Incluso una somera observacin permite apreciar que el egosmo, la codicia, la deshonestidad, el odio y la injusticia, en los planos individual y social, son el reverso de lo que se necesita para producir la unidad y la comprensin, sin las cuales no puede lograrse progreso alguno. Podr parecer un clis el afirmar que el amor, la justicia, la integridad, la honestidad y otros valores tradicionales morales y espirituales son indispensables en nuestro mundo preponderantemente profano para producir con xito los cambios necesarios para la integracin personal y social en la compleja vida de este planeta. Pero hemos vista que cuando se orientan hacia una vida de comunidad guiada por un orden administrativo que fomenta el reflejo de esas cualidades en las relaciones sociales, como sucede en las comunidades Bahá'ís, el resultado es sumamente saludable.

Adems, en la experiencia y comprensin de la Comunidad Mundial Bahá'í, el desarrollo exitoso, como requisito previo del establecimiento de la paz mundial y el crecimiento de una sociedad mundial que propicie y proteja el bienestar de toda la humanidad, debe centrarse en la comprensin de que cada persona es inseparable del cuerpo total de la humanidad. Esta interrelacin humana debe expresarse en consecuencia en una vida de accin dedicada a la construccin de una sociedad mundial en la que se satisfarn no slo las necesidades econmicas y sociales de la raza humana, sino, adems, sus aspiraciones espirituales, morales y culturales.

Indudablemente la paz y el desarrollo son la responsabilidad de toda la humanidad. Como lo expresan los Escritos Bahá'ís:

Grande es la estacin del hombre. Grandes deben ser tambin sus empresas para la rehabilitacin del mundo y el bienestar de las naciones. Si el hombre reconociera la grandeza de su estacin y lo elevado de su destino no manifestara otra cosa que buen carcter, acciones puras y una conducta decorosa y digna de alabanza.

Y, adems,

... el honor y la distincin del individuo consisten en lo siguiente, que el de todas las multitudes del mundo llegue a ser fuente de bien social. Es concebible mayor honor que ste, que un individuo, mirando dentro de s mismo, halle que al confirmar la gracia de Dios ha llegado a ser la causa de la paz y el bienestar, de la felicidad y de ventaja para sus congneres? …Cun excelente, cun honorable es el hombre si se levanta para asumir sus responsabilidades…Suprema felicidad es la del hombre …espolea el corcel de las empresas elevadas en la arena de la civilizacin y la justicia.

A medida que se reconsidera la religin en nuestra poca, se ver que en los Escritos Sagrados puede hallarse la clave de la educacin y el desarrollo humano fundamentales, los conocimientos y los valores que a lo largo de la historia han aclarado el objetivo central del ser humano — reconocer y adorar a Dios y llevar adelante una civilizacin en constante progreso — y revelado la verdadera identidad de la persona como agente que expresa, a travs de su relacin con el Creador, una actitud de amor y servicio a la humanidad en su conjunto. De esta manera la religin, en armona con la ciencia, puede brindar a cada ser humano la oportunidad de desempear su parte en propiciar el desarrollo y la paz en el planeta. Libre del dogma, la supersticin y otros obstculos inventados por el hombre, puede verse a la religin en armona con la ciencia, no incompatible con ella. La Comunidad Internacional Bahá'í expres este argumento en la declaracin que formul ante la Comisin de Desarrollo Social anteriormente mencionada:

Dado que el desarrollo econmico y social depende de la plena aplicacin de los recursos de la ciencia y la tecnologa a la solucin de los urgentes problemas de la alimentacin, la poblacin, el medio ambiente, etc., parece indispensable, para conseguir la participacin de las mesas, que armonicemos la ciencia y la religin, mediante la comprensin de su naturaleza bsica como aspectos de una realidad: la primera interesada en la existencia fsica de la humanidad y la segunda en los valores que tradicionalmente han dada a la vida el significado que tiene. En nuestra experiencia, a menos que se comprenda y se establezca claramente en la conciencia individual y social la unidad bsica de la ciencia y la religin, no es fcil desarraigar costumbres y tradiciones anticuadas que impiden la aceptacin sin reserves de valiosos adelantos de la ciencia y la tecnologa.

Como conclusin, recomendamos que la Secretara del AIP estimule durante el Ao Internacional de la Paz una reevaluacin del verdadero carcter de la religin como reserva de orientacin para la conducta humana y direccin hacia la unidad en la vida contempornea. Es nuestra conviccin que la religin aporta el elemento esencial de humanidad para fundamentar las contribuciones que la ciencia y la tecnologa puedan hacer al desarrollo econmico y social y, a su vez, a la paz. En un mundo en que el conflicto ha resultado ser intil como solucin de los problemas humanos, en que ha cesado la viabilidad de la guerra, la nica respuesta consiste en volver a descubrir un proceso en el que la felicidad de toda la raza humana — en contraposicin a aquella de un determinado segmento de la humanidad, sin importar sobre qu base sta se seleccione — puede procurarse y alcanzarse. En esta empresa la religin y la ciencia deben trabajar unidas.


Documento BIC #85-0519S
Traducido del original en ingls


 

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